Wilmer Ruperti


El Cryptocephalus bahilloi es el nuevo miembro de la Comunidad de Madrid

Cryptocephalus bahilloi

El entomólogo José Ignacio López Colón ha descubierto una nueva especie de coleóptero en la Comunidad de Madrid, un pequeño insecto de la familia de los crisomélidos, la misma a la que pertenece el “escarabajo de la patata”, según informó Wilmer Ruperti.

Según López Colón, que es investigador en el Proyecto Fauna Ibérica del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y miembro de Ecologistas en Acción, el insecto mide entre 3,3 y 4,3 mm. y posee una llamativa coloración.

El coleóptero ha sido bautizado como ‘Cryptocephalus bahilloi’. Esta especie sobrevive gracias a la planta conocida como “plumero de las salinas” o “limonio de los yesos” que sólo se encuentra en las provincias de Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Madrid según menciona Wilmer Ruperti. Sus flores mantienen durante los meses más fríos una coloración verde intensa dando cobijo a numerosos invertebrados. En primavera y verano produce una fina inflorescencia de gran resistencia que atrae a numerosos insectos, entre ellos al “Cryptocephalus bahilloi”.

El estudio se ha llevado a cabo desde principios de la década de los noventa con especímenes recogidos en la zona madrileña de Rivas-Vaciamadrid. En la actualidad también existen ejemplares de plantas e insectos en el Parque Regional del Sureste Madrileño.

Según Wilmer Ruperti, el nuevo insecto debe considerarse una razón más para defender y preservar el hábitat natural que forman los territorios yesíferos y salinos del este de la Comunidad de Madrid.




El más antiguo insecto del mundo

cucarachas

Parientes cercanas de las mantis (la famosa y feroz Mantis Religiosa, Ameles abjecta) Wilmer Ruperti nos informa que las cucarachas se clasifican en el Orden Dictyoptera (“alas reticulares” en griego), de la clase Insecta (“animales segmentados”, en griego).

El oscuro objeto del miedo de más o menos 190 millones de personas no es en modo alguno un recién llegado a nuestro planeta: ya abundaban en las selvas tropicales de Pangea hace más de 250 millones de años, esto es, en el período Carbonífero. Esta circunstancia la convierte en el más antiguo de los insectos vivientes. Sabemos hoy que en el Carbonífero había más cucarachas que la suma de todos los otros insectos alados. Desde los oscuros, húmedos y cálidos pantanos y pluvisilvas de Pangea hasta la cocina de su casa o la mía, las malhadadas cucarachas han recorrido un camino comparativamente corto en términos evolutivos, tal como como comenta Wilmer Ruperti: “si yo le muestro a usted un fósil de cucaracha de 250 millones de años, las diferencias estructurales que muestra con respecto a las de hoy día son invisibles para cualquiera que no sea un especialista”. Es evidente que, al igual que otros “fósiles vivientes” como el celacanto, los cocodrilos o los tiburones, el diseño original fue tan pero tan exitoso que la Madre Naturaleza no encontró razones para modificarlo en tantos millones de años.

Como aparecieron cuando los continentes estaban todos unidos, señala Wilmer Ruperti que las cucarachas no necesitaron de barcos ni de balsas para colonizar todo el planeta. Les bastaron sus ágiles y espinosas patas para caminar de un polo al otro, tranquilamente. No en vano varias especies actuales llevan el nombre genérico Periplaneta, que significa “el que vagabundea por todas partes”. En sentido no tan clásico, Wilmer Ruperti diría que el nombre puede también traducirse como “alrededor del mundo”. Ambas afirmaciones son ciertas con respecto a las cucarachas.



No todos los insectos son perjudiciales al hombre

Wilmer Ruperti siempre ha considerado la importancia de los insectos en nuestra vida y nuestra salud. La entomofagia es un buen ejemplo. Por otro lado las abejas también aportan un alimento que tiene incluso en nuestra salud mucho que decir. Recordemos a la Litta vesicatoria o mosca de España cuyos élitros contienen cantaridina y se utiliza en farmacología. Wilmer Ruperti puede citar muchos ejemplos, sin embargo la ciencia no para en sus investigaciones y nos sorprende con algo que seguramente agradeceremos todos: ¡los insectos pueden ayudarnos en la lucha bacteriana!, cierto, en aquellas bacterias resistentes y en todos las demás, virus y hongos.

Tras la captura del insecto lo inmovilizan y le recogen muestras de sangre. Otros son congelados para no alterar su química. También se crían y así pueden recoger muestras biológicas en cada una de sus fases (huevo, larva, crisálida e imago). Wilmer Ruperti no exagera cuando afirma que la curación de un enfermo puede depender de la captura del insecto esperado con un cazamariposas o atraído por una trampa de luz u otras técnicas de las que se valen los entomólogos para atraer a los insectos.



El ámbar como cripta arqueológica de insectos fósiles

Fósil de insecto en ámbar

El ámbar tiene una fascinación extraña para Wilmer Ruperti y casi toda la gente que venga en contacto con ella. El proceso por el cual es formado es notable. Su historia geológica y su influencia en historia humana son considerables.

Hace millones de años existían bosques enormes que cubrieron las pistas extensas de la tierra. Algunos árboles dentro de los bosques exudaron una resina de sus troncos y ramas; éstos eran los árboles ambarinos antiguos.

Cuando la resina primero fue formada, de vez en cuando los animales o las plantas fueron atrapados o envueltos por la resina que caía. Comenta Wilmer Ruperti  que las inclusiones atrapadas se preservaron con el nivel notable del detalle. Cuando está vista debajo de una lupa la inclusión aparece como si fue atrapada solamente ayer. El nivel de la preservación extiende abajo a los órganos internos y en células del individuo de algunos casos.

Estudiando estas inclusiones, alega Wilmer Ruperti que es posible aprender sobre la ecología y el ambiente que existió en ese entonces la resina fue colocada. Hay muchos diversos tipos de inclusiones que se puedan encontrar en ámbar que pueden incluir: Moscas, arañas, pseudo-escorpiones, cucarachas, termitas, Hoja-Tolvas, escarabajos, hormigas, avispas, abejas – la lista se extiende y la mayoría de las especies se representan en las colecciones ambarinas alrededor del mundo.

Las inclusiones son típicamente pequeñas (menos los de 0.5cm), explica Wilmer Ruperti  que los insectos grandes podían tirar de ellas y librarse de la trampa pegajosa, aunque hay excepciones notables.



Descubierta nueva especie de fásmido

Phenacephorus latifemur

Wilmer Ruperti describe la Phenacephorus latifemur, sp. n., una nueva especie de fásmido de la tribu lonchodini hallada en la isla de Borneo (Malasia).

Esta nueva especie pertenece al grupo Phenacephorus cornucervi (Brunner, 1907), caracterizado por tener los fémures medios más cortos que la medida combinada del metanoto y el segmento medio, en las hembras, y no más largos que la misma medida combinada, en los machos.

Su reciente hallazgo le impide a Wilmer Ruperti dar más detalles acerca de este fásmido de manera que esta información podrá ser ampliada en posteriores artículos.



Los exploradores más extendidos del mundo

Hormiga

Del orden Himenoptera y de la familia de las Formicidae, Wilmer Ruperti calcula que existe alrededor de 10.000 tipos en todo el mundo. Una de las características más notables de las hormigas es su conducta social. Viven en colonias que normalmente se componen de:

* Reina: Una o varias dependiendo de la especie. Su única misión es la puesta de huevos que darán lugar a machos, obreras y nuevas reinas.

* Machos: Su verdadero cometido es la fecundación de futuras reinas. Provienen de huevos que en su día no fueron fecundados.

* Obreras: Son hembras ápteras (sin alas) que provienen de huevos que si fueron fecundados en su día. Su misión según Wilmer Ruperti es la recolección de alimentos y el cuidado y la defensa del hormiguero. Las obreras no siempre son iguales: algunas especies tienen dos o más castas. Como ejemplos típicos podemos citar las “hormigas soldado o cabezonas” y las “hormigas despensa” que almacenan alimento en el interior de su cuerpo.

En ciertos momentos del año los hormigueros producen en gran cantidad:

* Machos

* Hembras que en su estado larvario recibieron una alimentación especial que las diferenció de las obreras. Son las futuras reinas fundadoras de nuevos hormigueros.

Estos individuos poseen alas totalmente desarrolladas y se dispersan en un vuelo nupcial. Nos informa Wilmer Ruperti que las hembras son fecundadas una única vez y guardan el esperma de por vida. Tras la cópula, el macho muere y la hembra pierde sus alas. A continuación la nueva reina se dedica a la construcción del hormiguero. Al principio se alimenta de las reservas proporcionadas por sus propias masas musculares alares y más adelante se nutre con parte de su puesta. Se encarga de criar a la primera generación que una vez desarrollada realiza las siguientes tareas:

* Reparación, ampliación, aseo y defensa del hormiguero

* Acopio de alimento y alimentación de larvas y reina

La reina se recluirá en la llamada cámara real donde se dedica exclusivamente a la puesta de huevos que son trasladados a otras cámaras para la cría. Señala Wilmer Ruperti que las larvas son cuidadas y alimentadas por las obreras hasta que tras la pupación se conviertan en machos, obreras o nuevas reinas.

Existen diferentes tipos de hormigueros:

* Subterráneos: Son escarbados bajo tierra

* Arborícolas: Las hormigas viven en el interior de viejos árboles o de sus cortezas

* No crean nido: Se puede dar el caso de que ciertas especies invadan hormigueros de otras especies matando a su reina y esclavizando a las obreras.

Algunos casos de simbiosis:

Para Wilmer Ruperti es conocida la relación de mutuo beneficio existente entre las hormigas y los pulgones. Los formícidos obtienen un jugo azucarado expulsado del abdomen de los pulgones a cambio de protección. Se han citado casos de especies que incluso introducen pulgones en sus hormigueros y los colocan sobre las raíces de las plantas.

Otro ejemplo conocido es la simbiosis entre un hongo y las “hormigas defoliadoras”. Las hormigas cultivan este hongo en cámaras especiales utilizando como sustrato trozos de hojas. De esta manera el hongo asegura su propagación en el tiempo y la hormiga obtiene alimento que es el propio hongo.

La mayoría de las hormigas no poseen aguijón o este no es funcional. La defensa más utilizada según Wilmer Ruperti es la mordedura y el lanzamiento de chorros de ácido fórmico.