Wilmer Ruperti


La araña de los rincones: popular y venenosa

Araña de los rincones (macho) Loxosceles laeta

Están distribuidas ampliamente por el mundo, existiendo varias especies. La más difundida en América del Sur es la Loxosceles laeta, cuya mordedura es de alto poder patógeno. El cuerpo de la Loxosceles laeta o araña de los rincones mide entre 8 y 12 mm de largo, alcanzando con las patas extendidas hasta 45 mm. Es de color pardo, siendo el cefalotórax más claro que el abdomen, con una mancha oscura en forma de violín, con la base dirigida hacia delante.

Araña de los rincones (hembra) Loxosceles laeta

El macho es de tamaño similar, con un cuerpo y patas más delgados. Ha sido encontrada en un 41% de las viviendas urbanas y 24% de las rurales en Venezuela. Es una araña de hábitat preferentemente domiciliario; es tímida, solitaria, sedentaria y desarrolla su actividad generalmente en la noche. Suele encontrarse en la vivienda de los seres humanos, tejiendo su tela en los rincones altos y sombríos, detrás de los cuadros y guardarropas.

Por: Wilmer Ruperti

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El escarabajo de la corteza es enemigo de la industria maderera

escarabajo de la corteza - Coleoptera Scolytidae

Ataca a plantaciones de coníferas, especialmente a Picea, Larix, Abies, Pseudotsuga, Pinus.

Insecto nativo de Europa que se distribuye en regiones tales como: Australia, N. Zelandia, Gran Bretaña entre otras.

En nuestro país, se detecto en 1982, en Mérida, en envases de ladera, conteniendo frutas de exportación y en renovales de pino insigne en el parque La Mocuy.

Esta especie, afecta plantas de vivero y plantaciones nuevas atacando el adulto en la zona del cuello y de las raíces principales, produciendo en algunos casos un anillado que ocasiona la muerte de la planta, pudiendo dar muerte también a plantas provenientes de regeneración natural. Su presencia está relacionada con material de desecho proveniente de cosechas forestales.

Puede resultar problemático para la industria maderera si se considera que este insecto puede ser vector de hongos productores de mancha, en sectores de acopio de trozas.

Por: Wilmer Ruperti



Abejas Meliponas: aún sin aguijón saben defenderse

Abejas Meliponas

Las abejas sin aguijón son una subfamilia de la familia Apidae, del Orden Hymenoptera de los insectos (Roubik 1989). Los himenópteros son insectos con cuatro alas membranosas, con partes bucales mandibuladas que forman una estructura en forma de lengua, a través de la cual el alimento líquido es tomado. En algunos casos, el ovipositor en las hembras está modificado en aguijón, el cual funciona como órgano de defensa y ofensa. La subfamilia de las meliponas se diferencia del resto de los miembros de Apidae por su venación reducida en las alas anteriores, aguijón atrofiado o no funcional y los ojos compuestos sin pilosidad (Borror 1989). Son reconocidas por su pequeño tamaño (la mayoría entre 15 mm de largo), relativa ausencia de pelo, y abdomen no puntiagudo. La venación de las alas es única, con la celda marginal del ala delantera abierta en el ángulo (Hogue 1993).

La subfamilia Meliponinae se originó probablemente en Africa (Willie 1979, citado por Roubik 1989) durante el período Cretácico medio (120 millones de años). Actualmente se encuentran en Australia y Nueva Zelanda, Africa, Sur este de Asia y Sur América. Kerr y Maule (1964, citados por Ramírez y Ortíz 1995) reportan 183 especies de abejas sin aguijón en el trópico del Nuevo Mundo, 32 en Africa, 42 en Asia y 20 en Australia y Nueva Guinea. Sin embargo se cree que esta cantidad ha aumentado y actualmente se conocen más de 500 especies distribuías en las zonas tropicales del mundo; de esta cantidad, la mayoría se encuentra distribuida en la zona tropical americana (Ramírez y Ortíz 1995). En los Neotrópicos centrales, se distribuyen especialmente en ambientes húmedos de tierras bajas. Están ausentes de los valles de los Andes, desiertos costeros, las Antillas excepto las islas mayores y aquellas cerca del continente (Hogue 1993).

Las abejas sin aguijón se reconocen por sus hábitos molestos cuando se les excita y sus asociaciones con sus nidos, los cuales están siempre densamente poblados, agresivamente defendidos, y de construcción única. Muchos están localizados en cavidades naturales, usualmente en el suelo o en troncos de árboles pero a menudo en sitios raros como esqueletos de mamíferos o aves, nidos de termitas u hormigas. El arreglo particular de elementos estructurales varía, pero los nidos siempre contienen celdas de cría en un grupo (género Trigona) o estratificados en panales horizontales (género Melipona), rodeados por una envoltura en capas, con los potes de miel y polen localizados fuera de la envoltura, y el canal de entrada encerado que a menudo se extiende fuera del nido es un tubo que se proyecta libremente. El complejo entero está amurallado por placas terminales fuertes o una cobertura exterior llamada batumen. Muchas clases de materiales de construcción se utilizan, primariamente cera, usualmente mezclada con otros materiales como propoleo, resina de plantas y/o goma colectada por las abejas. Mezclado con cera (cerumen), ésta es la sustancia de las celdas de cría. Lodo, heces, fibras de plantas, y fragmentos de hojas también se usan para fabricar el nido. Las provisiones larvales de algunas especies son conocidas por soportar la rica flora bacteriana que debe jugar un rol fundamental en la preservación y conversión metabólica de estas sustancias. (Hogue 1993).

Este tipo de nidos es el más elaborado de todas las abejas sociales nativas del Nuevo Mundo e identifica a las abejas sin aguijón como un grupo, así como su método de defensa en ausencia de aguijón. El órgano picador es vestigial y no tiene uso en ocasionar lesiones a enemigos mayores, pero estas abejas no son impotentes. En grupos, ellas se lanzan sobre aquellos que amenazan el nido, introduciéndose en los nostriles, oidos, pelo, y ojos. Aunque la mayoría emplea sólo las mandíbulas para pinchar, algunas depositan un fluido caustico originado en las glándulas de las bases de las mandíbulas. Muchos de los nombres nativos de estas abejas se refieren a su beligerancia y potencia (por ejemplo, cagafogos ó escupefuegos, torcecabellos). (Hogue 1993)

Por: Wilmer Ruperti



La quinoleína: un volátil veneno del Oreophotes peruano

Macho Oreophoetes peruano adulto, detalle de la parte anterior, vista de perfil. La flecha muestra el lugar donde se encuentra la glándula torácica desde donde proyecta la quinoleína

El producto que expulsa el fásmido de Perú es un elemento más bien raro y puro que encontramos generalmente en las plantas: la quinoleína (C9H7N). Es un volátil que parece darse por mutágeno. En ganadería (durante la cría en terrarios), Oreophotes peruano no proyecta necesariamente la quinoleína, solo lo hace en caso de tensión importante: si es sorprendido (si abrimos su recipiente), ya que es un fásmido más bien tranquilo. Algunos criadores piensan que podemos acostumbrarlo, a dirigirlo (en este caso, expulsa más raramente quinoleína, lo que no me parece realmente creíble). Así pues, en nuestras ganaderías, este fásmido emite sistemáticamente un olor que correspondía al volátil producto. Por el contrario nos enteramos de que la quinoleína se utilizara en medicina, esencialmente para una corta terapia sobre la boca del hombre.

Encontramos también quinoleína en el humo de cigarrillo, lo que representa 18.000 mg por cigarrillo, mientras que la propia nicotina contiene 4 mg por cigarrillo. Si la quinoleína de este fásmido fuese realmente dañina para nosotros, lo sabríamos ya que se estudió bien y no se observó ninguna información sobre un peligro potencial. Sean simplemente prudentes. Ya saben que más vale prevenir… En cualquier caso, algunos depredadores no soportan demasiado estos productos irritantes (Eisner y AL, 1997) mientras que otros sin notable reacción con relación a presas pueden ser más convencionales (sus presas habituales como cucarachas, grillos o tenebriónidos).

Y al contrario, estos animales carnívoros (algunas arañas Mygalomorfas, mántidos) parecen a veces más estimulantes que por otras especies de fásmidos de coloración más mate (como Baculum insignis Wood-Mason, 1873 o Baculum Saussure, 1861 sp., P.S.G. n° 144 *, etc. ) : es el caso, en particular, del Mygales avicularia avicularia (Linné, 1758); Poecilotheria fasciata (Latreille, 1804); Psalmopoeus cambridgei Pocock, 1895; Davus fasciatus O. P.- Cambridge, 1892 [= Cyclosternum fasciatum (O. P.- Cambridge, 1902) ] o Mántidos como Cataspilota calabarica (Westwood, 1889); Sphodromantis (Sphodromantis) lineola (Burmeister, 1838); Tenodera sinensis (Saussure, 1842); etc. por el contrario si las hormigas Solenopsis wagneri Santschi, 1916 [= de Solenopsis invicta Buren, 1972 ] soportaron este producto procedente de un cadáver, parecen menos apreciarlo cuando el animal está vivo y prefiere evitar a Oreophoetes peruana.

Es el caso particular también de otras Hormigas como Monomorium pharaonis (Linné, 1758) (o las de la clase Formica Fabricius, 1805; Lasius Linné, 1758; etc.) y de las arañas [ como Schizocosa ceratiola (Gerstsch y Wallace, 1935) (= Lycosa ceratiola Gerstsch & Wallace, 1935) ].

Los pájaros, los mamíferos (como las ratas) y los anfibios parecen también más sensibles que otros animales. El veneno y los olores potenciales parecen tener efectos limitados, aparentemente en cualquier caso, sobre algunos depredadores. Seiler y AL (2000) precisan que el producto repugnante de este fásmido pincha desagradablemente y quema cuando entra en contacto con las mucosas o heridas, lo que podemos confirmar. Pero estos efectos nos parecen muy limitados en los seres humanos.

Por: Wilmer Ruperti