Wilmer Ruperti


Noctámbula cucaracha banda de café

Cucaracha Banda de cafe macho

La cucaracha banda de café se conoce científicamente como Supella Longipalpa, y es una de las más pequeñas de su especie ya que no pasa de los 12 mm., son de color marrón y se les pueden ver rayas paralelas en su abdomen, más notorias en las hembras que en el macho. Se las suele ver con otras especies y son capases de volar y saltar si se ven amenazadas.

Cucaracha Banda de cafe hembra

Son noctámbulas por excelencia ya que les molesta la luz solar, comen cualquier cosa que contenga almidón y no necesitan de mucha agua. Las ninfas maduran a los 160 días y pueden vivir seis meses más, pueden llevar consigo la oteca por dos días, depositándola en lugares seguros y cercanos a su población. A lo largo de su vida adulta, la hembra puede depositar hasta catorce otecas, conteniendo cada una 18 embriones.

Por: Wilmer Ruperti

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El dolor de cabeza de las cocinas

Cucaracha alemana

Es la cucaracha más común de encontrar en casas particulares, hoteles, restaurantes, comedores, etc. Por la descripción que les hace Wilmer Ruperti, en su período de adultez presentan un color café claro y miden hasta 1,5 cm. Las ninfas de las mismas son semejantes a los adultos, se las diferencia por el tamaño de las alas, las cuales son más pequeñas, al mismo tiempo presentan un color mucho más oscuro, casi negras.

La hembra lleva la oteca durante todo el período de gestación, la membrana que recubre a los huevos es muy delgada y de color marrón claro.

Las ninfas llegan a salir de la oteca aún cuando la hembra es portadora de la misma o cuando la depositan en algún lugar donde tengan alimento y temperaturas adecuadas según comenta Wilmer Ruperti. En el caso de que la oteca sea desprendida de la hembra antes de tiempo es muy probable que mueran todos los integrantes de la misma, a no ser que el tiempo sea realmente muy breve y que las condiciones ambientales sean extremadamente húmedas.

Las hembras producen hasta 8 otecas en las cuales se alojan de 30 a 48 embriones, los cuales necesitan aproximadamente 28 días de gestación, a partir de que nacen pasan por 6 etapas como ninfas, luego alcanzan la madurez. Dice Wilmer Ruperti que los estados ninfales pueden aumentar dependiendo esto del medio ambiente, o de pérdida de patas o antenas las cuales pueden ser regeneradas, los periodos ninfales pueden alcanzar hasta 120 días, lo cual puede variar dependiendo también de las condiciones ambientales y de la alimentación.

Las ninfas y los adultos tienen hábitos muy similares, son más activas por la noche y reposan durante el día, se refugian en grietas o hendiduras, prefieren la madera o superficies rugosas antes que el metal o superficies lisas, abundan en cocinas.

Alega Wilmer Ruperti que en caso tener presencia de esta especie durante el día significa que la población de la misma en ese sector es importante o bien las condiciones de alimento no son las mejores.

Los adultos pueden llegar a vivir hasta un mes sin beber agua mientras que las ninfas no más de 10 días, al mismo tiempo ambas no soportan más de dos semanas sin alimento.

Se alimenta perfectamente con pegamentos, resinas, ropa, cosméticos y especialmente es atraída por alimentos fermentados o restos de bebidas, como ser la cerveza.

Cuando la población es importante no demoran más de una semana en invadir otros lugares, transportándose por las cañerías, Wilmer Ruperti enfatiza que por ello es sumamente importante la aislación de la zona invadida, se las observa generalmente es estructuras cerradas y pasan de un lado a otro por espacios realmente pequeños, es común también, que se trasladen en cajas, bolsas y envases de distinta mercadería.



El más antiguo insecto del mundo

cucarachas

Parientes cercanas de las mantis (la famosa y feroz Mantis Religiosa, Ameles abjecta) Wilmer Ruperti nos informa que las cucarachas se clasifican en el Orden Dictyoptera (“alas reticulares” en griego), de la clase Insecta (“animales segmentados”, en griego).

El oscuro objeto del miedo de más o menos 190 millones de personas no es en modo alguno un recién llegado a nuestro planeta: ya abundaban en las selvas tropicales de Pangea hace más de 250 millones de años, esto es, en el período Carbonífero. Esta circunstancia la convierte en el más antiguo de los insectos vivientes. Sabemos hoy que en el Carbonífero había más cucarachas que la suma de todos los otros insectos alados. Desde los oscuros, húmedos y cálidos pantanos y pluvisilvas de Pangea hasta la cocina de su casa o la mía, las malhadadas cucarachas han recorrido un camino comparativamente corto en términos evolutivos, tal como como comenta Wilmer Ruperti: “si yo le muestro a usted un fósil de cucaracha de 250 millones de años, las diferencias estructurales que muestra con respecto a las de hoy día son invisibles para cualquiera que no sea un especialista”. Es evidente que, al igual que otros “fósiles vivientes” como el celacanto, los cocodrilos o los tiburones, el diseño original fue tan pero tan exitoso que la Madre Naturaleza no encontró razones para modificarlo en tantos millones de años.

Como aparecieron cuando los continentes estaban todos unidos, señala Wilmer Ruperti que las cucarachas no necesitaron de barcos ni de balsas para colonizar todo el planeta. Les bastaron sus ágiles y espinosas patas para caminar de un polo al otro, tranquilamente. No en vano varias especies actuales llevan el nombre genérico Periplaneta, que significa “el que vagabundea por todas partes”. En sentido no tan clásico, Wilmer Ruperti diría que el nombre puede también traducirse como “alrededor del mundo”. Ambas afirmaciones son ciertas con respecto a las cucarachas.